miércoles, 24 de abril de 2013

Cómo es vivir diez días sin Twitter y Facebook en China


Así es la 'movida' con las redes sociales en este país asiático.

No acostumbro poner en Facebook o Twitter cosas como ‘compartiendo en familia’ o de ‘relax en Cartagena’ o ‘en la finca con…’. Sencillamente no me gusta y por mi oficio, prefiero las redes sociales para leer, conseguir y compartir información.
Pero una cosa es que no me guste y que a otros sí. Si con eso son felices y se sienten bien, me parece fabuloso. Ahora, me alegra más que mis amigos comenten, se cuenten cosas, se pasen chistes y chismes, compartan fotos y cosas más interesantes, que también las hay.
Poder leer y saber en tiempo real que está pasando en el mundo o con los amigos es un tesoro invaluable que hace parte de esa libertad que ahora nos permite opinar, criticar o sencillamente ‘rajar’ en las redes sociales. Mejor aún si uno puede preguntarle directamente al político, al artista o al gobernante por qué hizo o dejó de hacer tal cosa.
No me imagino un mundo hoy sin las redes sociales. La semana pasada hubo un devastador terremoto en la provincia de Sichuan, en el sudoeste de China.  La cifra de muertos ya supera los 193 y hay más de 11 mil heridos.
Yo estaba al otro extremo, en Shanghai, cubriendo el Auto Shanghai 2013, pero allí no se sintió el terremoto. ¿Cómo me enteré? Recibí una llamada de mi esposa, que muy alarmada me preguntaba cómo estaba, qué como había sido el terremoto. “No tengo ni idea. ¿De qué me hablas?”, le respondí.
Ya más calmada, pero esta vez en tono de regaño me dijo: “Pero si a toda hora andas en Twitter, ¿cómo no sabes? Le tuve que explicar que por decisión del gobierno de China allí están prohibidas las redes sociales y el acceso a Internet es muy limitado.
Fue una de las cosas que me impactó porque iba con la idea de contarles a mis amigos y seguidores de Twitter lo maravilloso que es este país, la calidez y espiritualidad de los chinos, la variedad y rareza de sus comidas, ah, y claro, las novedades del Salón del Automóvil de Shanghai, que era a lo que iba a China.
Recordé que a comienzos de este año hubo un temblor en Bogotá. No lo sentí, pero de inmediato en Twitter todo el mundo estaba enviando sus reportes. Antes, cuando no había redes en Colombia y había un temblor de tierra la gente gritaba !!!!‘** estaaá temblando¡¡¡¡ Ahora cogemos el teléfono y mandamos un trino, bueno y también corremos… Y no sé que sería del expresidente Uribe en China sin su cuenta de Twitter o del alcalde Gustavo Petro.
El año pasado, el país asiático superó los 560 millones de internautas, todo un banquete para las redes sociales occidentales. El gobierno chino controla toda la información con el argumento de proteger a las empresas, de protegerse así mismo y a sus ciudadanos.

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