jueves, 1 de noviembre de 2012

Expertos no ven transparencia en las obras para el Mundial del 2014


Los analistas mostraron las contradicciones en la información en los costos de los estadios.

Cuando Brasil obtuvo el derecho a organizar el Mundial de fútbol del 2014, las autoridades prometieron que sería el torneo más transparente de la historia y que no se gastaría ni un centavo del dinero de los contribuyentes en estadios e infraestructura. Hoy, con el partido inaugural a menos de dos años, esas declaraciones parecen inestables.
Organizadores montaron sitios de internet en los que el público puede controlar el trabajo de construcción y las inversiones de dinero, como parte de un ejercicio de transparencia que, según las autoridades, es nuevo en Brasil.
Pero críticos dicen que la información suele ser contradictoria o desactualizada. El costo de los estadios y los proyectos de transporte público creció mucho y las autoridades aún deben revelar el presupuesto a utilizar en áreas como telecomunicaciones y vigilancia.
Las autoridades se jactaron de que el control de gastos sería "tan fácil que cualquier ciudadano puede sentarse en su sillón y ver dónde se invierte el dinero", dijo Gil Castello Branco, secretario general de Contas Albertas, una organización sin fines de lucro que monitorea el gasto público.
"Pero no importa si uno está en el sillón, la cocina o la oficina, nadie sabe cuánto está costando (el Mundial)", agregó.
El costo excesivo no es inusual para naciones que se preparan para organizar un evento como el Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos. Pero algunos dicen que temas de transparencia y contabilidad son los que preocupan particularmente en Brasil, que tiene una larga historia de corrupción y flojos planeamientos.
"El Mundial refleja el estado del país en el que se juega", dijo Christopher Gaffney, un profesor de arquitectura y planeamiento urbano que vive en Río de Janeiro y está estudiando los preparativos de Brasil para los grandes eventos.
"Y el Gobierno brasileño no tiene un buen historial de transparencia". Brasil también será anfitrión de los Olímpicos de Río 2016. El costo de los estadios y la infraestructura de transporte para el Mundial es oficialmente de 27.100 millones de reales (13.300 millones de dólares), del cual la mitad será destinado a transporte público.
La mayor parte del resto será repartido de manera uniforme entre estadios y aeropuertos, que necesitan con urgencia una renovación. La mayor parte del dinero proviene de las arcas públicas y existen tres páginas de internet que hacen seguimiento de los trabajos de construcción y el gasto.
Una de ellas es administrada por el Ministerio de Deportes, otra por el Senado y la tercera por la Oficina de Contraloría General, u OCG. La TCU, una agencia gubernamental que audita el gasto público, también realiza informes periódicos.
El problema, dicen los críticos, es que los sitios web no son confiables. "La información que obtenemos es incompleta, contradictoria y tardía", sostuvo Castello Branco. "Y con frecuencia engañosa", agregó.
Mejor comunicación
Los datos sobre los estadios, por ejemplo, son distintos en los tres sitios. El Ministerio de Deportes dice que el Amazonia Arena en Manaus costará 532,2 millones de reales; la página la OCG dice que costará 515 millones y la del Senado indica 505 millones.
En tanto, la página del Senado dice que el estadio Maracaná, en Río, podrá albergar 79.378 personas; el ministerio pone el número en alrededor de 79.000 y el OCG no brinda cifras al respecto.
En otros lugares la información es difusa. El ministerio dice que el estadio Itaquera en Sao Paulo tendrá 65.000 butacas y costará 820 millones de reales, un precio que usualmente sería para un recinto con capacidad para 48.000 espectadores.
Los 20.000 asientos adicionales serán agregados para el torneo y luego removidos.
El Gobierno estatal de Sao Paulo pagará para realizar esa operación, pero todavía un año después de que el contrato se firmara no fue anunciado cuánto costará.
"La comunicación debería ser mejor", dijo Luis Fernandes, secretario ejecutivo del Ministerio de Deportes.
Aún así, Fernandes defendió los intentos del Gobierno federal de buscar transparencia y remarcó que contaba con que las empresas constructoras -además de las autoridades municipales y estatales- para mantener al público informado.
Confusión en Recife
La desconexión entre el costo del estadio Pernambuco es uno de los casos puntuales que destacan. El recinto cercano a la ciudad costera de Recife, en el noreste de Brasil, fue originalmente tasado en 532 millones de reales de costo y para estar listo seis meses antes del Mundial.
Pero las autoridades decidieron construir el estadio de 46.000 asientos en 26 meses en lugar de 36, para que pueda albergar partidos en la Copa Confederaciones que se jugará en junio del año próximo y servirá de preparación para el Mundial 2014.
Ya pasó un año desde aquella decisión y las autoridades todavía no dijeron cuánto más costará la construcción a un ritmo más veloz, ni siquiera existe una estimación vía online.
"Si hay un aumento en el costo del trabajo, será inmediatamente comunicado y colocado online en el sitio web de transparencia", aseguró Fernandes.
Odebrecht, la compañía encargada de la construcción del estadio, ya anticipó que los costos se van a incrementar, aunque no especificó cuánto.
Fernandes advirtió que solo los cambios de cantidades que superan el 20 por ciento del costo total son registrados inmediatamente en los sitios de transparencia.
Autoridades de la OCG admitieron que algunas informaciones están desactualizadas o son contradictorias, y dijeron que están discutiendo una mejora del sistema.
Bajo el sistema propuesto, la OCG recibiría datos de gastos y progresos de parte de estados y municipalidades y los pasaría a los ministerios y agencias del Gobierno.
Eso haría que los distintos sitios tuviesen la misma información y también reduciría la carga sobre estados y municipalidades, que actualmente tienen que reportar varias veces al mes a diferentes instituciones.
"Además de hacer esa información disponible en nuestro portal, la pondremos en un banco de datos y todos podrán tener acceso a ella", afirmó Fabio Santana, asesor de transparencia de la OCG.
Más allá de las discrepancias, las autoridades dicen que están felices con los sitios web y los avances que representan. "Es un positivo paso adelante e incluso diría que es uno de los legados del Mundial", destacó Fernandes.

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