Cigarrería Millos y Empanadas de Millos, dos locales ubicados en Suba y Chapinero respectivamente.
Ser hincha de Millonarios no se resume solo en ir al estadio, comprar la camiseta o celebrar sus goles. Dos negocios, una cigarrería y uno de empanadas, son muestra de que sus dueños trabajan y se ganan la vida pensando en su equipo amado.
Jaime Eliécer González es un comerciante fanático de los albiazules hace 50 años, pero que solo hace seis se animó a bautizar su cigarrería, situada en Suba, con el nombre de Millos.
“Hubo discusión con mi mujer porque ella decía que habría problemas con los muchachos de la zona, pero, afortunadamente, todos se han comportado muy bien”, aseguró González.
Cuando el conjunto bogotano gana o pierde, lo único a lo que se expone el lugar es a que haya un repentino y pasajero exceso de ‘ruido’, algo que no incomoda a su propietario.
“Me dicen que soy atrevido con el letrero, pero los hinchas pasan, tocan sus cornetas y siguen de largo”, dice.
En el otro extremo de Bogotá, en Chapinero, Carlos Ospina fundó hace 15 años El Oasis de Ospina, un lugar que despacha diariamente 1.500 empanadas, amarillas por fuera, rellenas de carne y arroz y hechas con mucho corazón azul.
El local está pintado de azul y blanco e inundado de afiches, y sus empleados lucen la camiseta del club, algo que hizo que la gente llamara al negocio las ‘empanadas de Millos’.
“Tengo trabajadores de Nacional y América y a veces discutimos de fútbol de patrón a empleado, pero todo en paz”, cuenta Ospina. A la par trabaja su hijo, que tiene el mismo nombre. “Nunca he estado en una final. Lo vi campeón, pero como a los 9 años. Ahora lo vivo de grande y lo doy todo por el equipo”, explica.
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