lunes, 17 de diciembre de 2012

Otálvaro y Hernández, los 'enemigos íntimos'


Crecieron en las juveniles de Colombia y ahora se enfrentan por el título en El Campín.

La rivalidad puede terminar siendo el camino más corto hacia la amistad. De eso pueden dar fe Hárrison Otálvaro y Sebastián Hernández, quienes durante años disputaron por la 10 de las selecciones juveniles de Colombia y ahora pugnan por el título de la Liga, pero cuyo aprecio mutuo estará siempre por encima de cualquier enfrentamiento en el rectángulo verde.
Uno de azul y otro de rojo, se verán este domingo las caras en El Campín. Ya lo hicieron el miércoles en el Atanasio, pero la definición será en Bogotá, ciudad donde años atrás compartían la misma habitación de la concentración y tomaron juntos innumerables vuelos nacionales o con pasaporte de por medio.
“Más que por jugar en el mismo puesto, nos unió la forma de ser. Somos muy tranquilos y creo que por eso congeniamos”, aseguró Otálvaro, mientras Hernández no lo desmiente al definirse como alguien “muy tímido”, que cuando conoce bien a las personas es cuando coge confianza.
Vinieron a cruzarse en plena adolescencia porque en las menores de Colombia tuvieron en Eduardo Lara a su formador. El exseleccionador nacional los convocó para los suramericanos sub-17 (2003 en Bolivia y juvenil 2005 en Colombia) y sus respectivos mundiales en Finlandia y Holanda.
Hárrison recibió más oportunidades con la camiseta amarilla en esos dos años de proceso: 24 partidos y 4 goles, frente a 14 y un festejo del antioqueño. “Somos muy amigos; siempre nos mantenemos en contacto. Estemos donde estemos, nos compartimos una llamada o un correo electrónico”, asegura el volante de Millonarios, que tiene un compromiso con Hernández.
“Ya compré tiquetes para acompañarlo en su matrimonio en Barranquilla”, dice emocionado Otálvaro, quien ha sido testigo de excepción del noviazgo de Sebastián y Andrea Polo en los últimos ocho años.
El 10 del DIM se lo agradece como hombre de fe, como devotos que son. “Gloria a Dios estamos en la final y nos pone muy contentos porque el título quedará en uno de los dos. Él nos trajo hasta acá y que sea su santa voluntad”, dijo ‘Sebas’.
¿Intercambio de camisetas al menos? “Ya hemos cambiado muchas y no sé si esta vez se dé, pero tenemos una amistad muy bacana”, agregó el de Millos.
Este domingo, uno celebrará y el otro tendrá que conformarse con el subtítulo, pero ambos saben que, pase lo que pase en El Campín, en cuestión de días, seis para ser exactos, estarán festejando juntos en la Arenosa.

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