Simón Gaviria calculó que en últimos 10 años se han invertido unos $207 billones de pesos en guerra.
Este miércoles se dieron cita en la Sociedad Económica Amigos del País, en Bogotá, dirigentes políticos, funcionarios del Gobierno y académicos en una mesa redonda alrededor del tema del posconflicto.
La charla se da a pocos días de que se instale en Oslo (Noruega) la mesa de diálogo entre el Gobierno y las Farc y que, según lo ha anunciado el presidente Juan Manuel Santos, tendrá carácter reservado.
Durante el evento, Simón Gaviria afirmó que si el proceso de negociación sale bien “será un momento histórico para Colombia”, y que si sale mal “no se perdió mucho: se mantuvieron las operaciones, se permitió que se siguieran dando de baja a los cabecillas de los frentes de las Farc (…) y la opinión pública va a seguir respaldando un proceso de mucha importancia para el país”.
De acuerdo al expresidente de la Cámara, otro elemento para el que se debe preparar el país es en qué se invertirá el dinero que se gasta actualmente en el conflicto, el cual, según sus cálculos, asciende a 207 billones de pesos en los últimos 10 años.
Gaviria, quien enfatizó que se debe seguir invirtiendo en la seguridad del país, propuso “permitirle al Congreso avalar una partida global que se distribuya a través de posibles comisiones de paz, pero que estén en las regiones y que sean las encargadas” de hacer las inversiones que se requieran localmente.
“En algunos lugares serán vías, en otros, programas sociales, en otros, creación de hospitales, pero que el Congreso y la Nación se desprendan de la formulación del Presupuesto y que sean esos comités locales los encargados de construir la paz en Colombia”, dijo.
El presidente del Senado, Roy Barreras, afirmó que uno de los principales puntos para construir la paz es buscar una salida al flagelo del narcotráfico.
“Esto requiere soluciones globales, inteligentes y económicas. No es un asunto de oferta y demanda (…) Lo advierto y me hago responsable de mi posición estrictamente personal, no del Congreso de Colombia, la solución es la legalización internacional de las drogas y eso no lo vamos a hacer en Colombia ni exclusivamente por voluntad de un Gobierno ni en un año, me temo que tardará una década ese debate y será internacional”, dijo el congresista de ‘la U’.
Barreras agregó que el tema del narcotráfico “no lo vamos a resolver en una mesa como esta (…) Es un problema global, una maldición para Colombia y un crimen global”.
El ministro del Interior, Fernando Carrillo, afirmó que no cree “que sea necesario que se llamen a asambleas o se propongan grandes reformas constitucionales”, ya que, a su juicio, la Constitución de 1991 es “uno de los documentos más progresistas de América Latina y tiene contenidos que permiten la terminación del conflicto y el postconflicto”.
“La puerta del posconflicto son las entidades territoriales, la democracia local, la puerta principal son las consideraciones regionales. Lo peor que podríamos hacer es pensar que esto es un problema del Gobierno Central y de las grandes capitales”, afirmó el funcionario.
Para el académico de la Universidad Nacional Alejo Vargas “una cosa es la negociación del conflicto armado y otra cosa es la paz, entendiéndola como ir hacia una democracia de mejor calidad y más incluyente”.
“Es muy importante pensar, por ejemplo en el ámbito político, en que va a haber necesidad (…) de que de los actuales grupos armados surjan organizaciones políticas que enriquezcan el debate democrático”, dijo Vargas.
Por ello, el académico habló de la necesidad de “hacer una serie de reformas” y se refirió en particular al proyecto del Código Electoral, “no solamente para que puedan participar en mejores condiciones, sino porque la democracia lo está exigiendo hoy día”.
La charla se da a pocos días de que se instale en Oslo (Noruega) la mesa de diálogo entre el Gobierno y las Farc y que, según lo ha anunciado el presidente Juan Manuel Santos, tendrá carácter reservado.
Durante el evento, Simón Gaviria afirmó que si el proceso de negociación sale bien “será un momento histórico para Colombia”, y que si sale mal “no se perdió mucho: se mantuvieron las operaciones, se permitió que se siguieran dando de baja a los cabecillas de los frentes de las Farc (…) y la opinión pública va a seguir respaldando un proceso de mucha importancia para el país”.
De acuerdo al expresidente de la Cámara, otro elemento para el que se debe preparar el país es en qué se invertirá el dinero que se gasta actualmente en el conflicto, el cual, según sus cálculos, asciende a 207 billones de pesos en los últimos 10 años.
Gaviria, quien enfatizó que se debe seguir invirtiendo en la seguridad del país, propuso “permitirle al Congreso avalar una partida global que se distribuya a través de posibles comisiones de paz, pero que estén en las regiones y que sean las encargadas” de hacer las inversiones que se requieran localmente.
“En algunos lugares serán vías, en otros, programas sociales, en otros, creación de hospitales, pero que el Congreso y la Nación se desprendan de la formulación del Presupuesto y que sean esos comités locales los encargados de construir la paz en Colombia”, dijo.
El presidente del Senado, Roy Barreras, afirmó que uno de los principales puntos para construir la paz es buscar una salida al flagelo del narcotráfico.
“Esto requiere soluciones globales, inteligentes y económicas. No es un asunto de oferta y demanda (…) Lo advierto y me hago responsable de mi posición estrictamente personal, no del Congreso de Colombia, la solución es la legalización internacional de las drogas y eso no lo vamos a hacer en Colombia ni exclusivamente por voluntad de un Gobierno ni en un año, me temo que tardará una década ese debate y será internacional”, dijo el congresista de ‘la U’.
Barreras agregó que el tema del narcotráfico “no lo vamos a resolver en una mesa como esta (…) Es un problema global, una maldición para Colombia y un crimen global”.
El ministro del Interior, Fernando Carrillo, afirmó que no cree “que sea necesario que se llamen a asambleas o se propongan grandes reformas constitucionales”, ya que, a su juicio, la Constitución de 1991 es “uno de los documentos más progresistas de América Latina y tiene contenidos que permiten la terminación del conflicto y el postconflicto”.
“La puerta del posconflicto son las entidades territoriales, la democracia local, la puerta principal son las consideraciones regionales. Lo peor que podríamos hacer es pensar que esto es un problema del Gobierno Central y de las grandes capitales”, afirmó el funcionario.
Para el académico de la Universidad Nacional Alejo Vargas “una cosa es la negociación del conflicto armado y otra cosa es la paz, entendiéndola como ir hacia una democracia de mejor calidad y más incluyente”.
“Es muy importante pensar, por ejemplo en el ámbito político, en que va a haber necesidad (…) de que de los actuales grupos armados surjan organizaciones políticas que enriquezcan el debate democrático”, dijo Vargas.
Por ello, el académico habló de la necesidad de “hacer una serie de reformas” y se refirió en particular al proyecto del Código Electoral, “no solamente para que puedan participar en mejores condiciones, sino porque la democracia lo está exigiendo hoy día”.
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