Así no prescribirá la investigación por el asesinato perpetrado el 30 de abril de 1984.
Lara Bonilla, ministro de Justicia en ese entonces, fue asesinado en Bogotá por hombres que actuaron por órdenes del extinto narcotraficante Páblo Escobar Gaviria. Fue uno de los primeros en denunciar la actividad delincuencial de Escobar en el país.
La histórica decisión fue adoptada este lunes por un fiscal de Derechos Humanos. El vicefiscal Jorge Perdomo consideró que el crimen debe seguir siendo investigado.
"Este caso llegó a la Fiscalía en el 2007 y se han logrado identificar los autores materiales, pero aún hay testimonios qué recoger de personas vinculadas al cartel de Medellín", indicó. Se escucharán los testimonios de alias 'Popeye' y 'el Arete', ecuaces de Escobar.
"Este caso llegó a la Fiscalía en el 2007 y se han logrado identificar los autores materiales, pero aún hay testimonios qué recoger de personas vinculadas al cartel de Medellín", indicó. Se escucharán los testimonios de alias 'Popeye' y 'el Arete', ecuaces de Escobar.
Aunque el proceso no prescribiría para los autores materiales e intelectuales, que podrían pagar penas de hasta 60 años, sí podría beneficiar a quienes sean vinculados por el delito de concierto para delinquir que tiene una pena menor. Al pasar 28 años desde el crimen estos últimos podrían quedar a salvo de investigaciones.
El asesinato de Lara Bonilla ocurrió la noche del 30 de abril de 1984 en el norte de Bogotá. El Ministro iba rumbo a su residencia y fue alcanzado por dos sicarios que se transportaban en una motocicleta.Uno de los asesinos fue capturado y el otro murió en la persecución de la Policía.
El asesinato de Lara Bonilla ocurrió la noche del 30 de abril de 1984 en el norte de Bogotá. El Ministro iba rumbo a su residencia y fue alcanzado por dos sicarios que se transportaban en una motocicleta.Uno de los asesinos fue capturado y el otro murió en la persecución de la Policía.
Al caso fue vinculada toda la estructura del cartel de Medellín, la organización de narcotraficantes que tenía como cabeza visible a Escobar. El juez Tulio Manuel Castro Gil, que asumió la investigación y ordenó la captura de los capos, terminó asesinado en julio de 1985.
El expediente que abrió el juez Castro desapareció en los anaqueles de un juzgado penal en Bogotá hasta hace cuatro años, cuando por gestión del ex senador Rodrigo Lara, hijo del ministro asesinado, se reactivó el caso.
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