El Acueducto no tiene capacidad para atender nuevas aguas residuales.
Ver los vehículos a punto de flotar entre las aguas negras no es una imagen traída de los cabellos para los residentes del edificio el Árbol, en la calle 138 con carrera 13, en Cedritos, norte de Bogotá.
"Por lo menos en cuatro ocasiones se nos inundó el sótano; recuerdo que el nivel del agua alcanzaba los 40 centímetros de altura", cuenta Olga Lily Hazbon, residente del edificio.
Aunque estas inundaciones se controlaron con un sistema de drenaje, financiado por los propios residentes, los olores nauseabundos que emanan los sifones se han convertido en un mal cotidiano. "Es insoportable respirar con ese olor a excremento y cañería", reclama Hazbon y agrega que urge una solución definitiva, que vaya más allá del servicio de bombeo que presta el Acueducto a través de sus camiones tipo vactor.
Crecimiento descontrolado
Lo que sorprende a Olga Lily y sus vecinos de Cedritos es que mientras decenas de viviendas de una sola planta son demolidas para construir edificios de propiedad horizontal de hasta 18 pisos, las redes de acueducto y alcantarillado siguen siendo las mismas de hace 20 años.
Las cifras de la Cámara Colombiana de la Construcción Camacol revelan que el acelerado crecimiento inmobiliario de Cedritos no es una simple conjetura de sus residentes. Según la agremiación, en lo que va corrido de este año se han iniciado 2.629 unidades residenciales entre las calles 130 y 160, desde la carrera 7a. hasta la autopista Norte.
Esta cifra representa un incremento del 35 por ciento en la construcción de unidades de propiedad horizontal en comparación con el promedio anual. A futuro la tendencia sigue en aumento. Camacol reveló que en los próximos meses se iniciará la construcción de 529 unidades residenciales en este sector de la localidad de Usaquén.
Por esta situación el Acueducto les advirtió desde marzo a los curadores urbanos que las redes de servicios no están en capacidad de atender nuevos usuarios.
En una carta les advierte que, debido a la redensificación que se está viviendo en Cedritos, la prestación de los servicios de acueducto y alcantarillado ya no es viable técnicamente, por lo que esta comunidad está en riesgo de enfrentar una crisis sanitaria (ver recuadro). "Bienvenida la renovación siempre y cuando no se logre afectando la movilidad y los servicios públicos de quienes vivimos aquí", puntualizó María Eugenia Forero.
A punto de colapsar
En una carta enviada en marzo a los curadores urbanos, el Acueducto advirtió que puede atender a los actuales usuarios de acueducto y alcantarillado, pero que el incremento de la población en la zona está afectando la prestación de los servicios, situación que podría dar lugar a una crisis sanitaria. "El Acueducto no cuenta con la capacidad para tratar las aguas residuales de la población futura de Cedritos", concluyó la entidad.
Piden no aprobar nuevas licencias
Aunque el viernes pasado el Distrito se comprometió con el Gobierno nacional a revisar la norma que liberó la edificación y permite más metros de construcción en Cedritos, la secretaria de Hábitat, María Mercedes Maldonado, hizo un llamado a los curadores urbanos para no aprobar nuevas licencias, mientras se estudia el tema. Dijo que, aunque no hay una norma que obligue a pedir un concepto del Acueducto para aprobar la licencia, la advertencia de la empresa sobre la saturación de redes debe ser tenida en cuenta, porque con nuevas construcciones se está afectando el interés de los actuales residentes y de los nuevos que adquieran vivienda en la zona.
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