lunes, 1 de octubre de 2012

¿Realidad? ¿Utopía? Proceso: Roberto Cano


El actor colombiano escribe para EL TIEMPO sobre la paz en Colombia.

Hoy miro hacia atrás, recordando un poco mi infancia, y me veo en bicicleta por las calles bogotanas, montado en una buseta para ir al colegio o al cine con mis amigos. Ahora veo a esos mismos amigos con sus hijos, en busca de conjuntos cerrados, buscando vivir cerca, pero fuera de la ciudad. Todos por el mismo motivo, la seguridad. Pienso en esos niños y niñas: ¿montarán en bicicleta, patinarán, correrán? Seguramente sí lo harán, pero dentro de cuatro paredes. Y siento tristeza. Entonces me pregunto: ¿qué pasa?, ¿qué puedo hacer?, ¿dónde está el problema?
Veo varios. El primero, la negación. Muchos vivimos en un estado de negación en el que seguimos adelante con nuestras vidas como si nada estuviera pasando, como si la cosa no fuera con nosotros, como diciendo que tenemos tos cuando en realidad padecemos un cáncer.
El segundo, el miedo. Tenemos miedo, miedo de salir a las calles, miedo de salir de nuestras ciudades, miedo de viajar por las carreteras. Nos encerrarnos cada vez más. Esto se convierte en un círculo vicioso porque cada vez hay menos gente afuera. Entonces nos da más miedo salir porque las calles están solas, más solas que cuando estábamos en ellas. Pero aun así el miedo es mucho mejor que la negación; por lo menos el miedo nos lleva a reaccionar y dejar de ser apáticos.
El tercero, nuestra reacción a ese miedo. Lo que ha venido pasando hasta ahora es que estamos reaccionando violentamente hacia la violencia. Si respondemos con violencia en contra de la violencia de otros, lo único que habremos logrado es multiplicarla. Porque aquel que ha ido a la guerra y ha ganado la batalla quiere volver porque se siente confiado y aquel que ha perdido la batalla quiere volver porque quiere venganza. Así la guerra nunca terminará.
El cuarto, nos sentimos víctimas de alguien: de la guerrilla, los paramilitares, la delincuencia común, el gobierno, la corrupción, el narcotráfico, etc. Y sí, no podemos negar que hemos sido víctimas, pero ¿qué pasa si dejamos de actuar como víctimas y reaccionamos, pero de manera pacífica? No pasiva y mucho menos violenta.
Para lograr el cambio que queremos, tenemos que ser los primeros en actuar. Sí podemos cambiar este país. ¡Hoy soplan vientos de paz! ¡Aprovechemos estos vientos y lancémonos en este viaje! ¡No acabemos con este proceso de paz antes de que comience! Nadie dice que será fácil, que llegará a ser una realidad. Muchos dicen que es una utopía, yo digo que es un proceso.

CARNETS 

No hay comentarios:

Publicar un comentario