lunes, 1 de octubre de 2012

'Colombia, perdónanos': Margarita Rosa de Francisco


La actriz y presentadora habla del perdón como camino para alcanzar la paz.

Si tú fueras esa mujer con la que te comparo una y otra vez en mis pensamientos, diría que eres esa madre amada contra la que me rebelo y denigro, impura y sagrada al mismo tiempo.
Es extraño hablarte así, a ti, hembra inocente de esta bacanal de entrañas ardiendo que somos tus hijos. Como si fueras algo ajeno a lo que hemos hecho de ti. Antes de mirarte como una Nación soberana envuelta en tu bandera, te miro como esa tierra sensualmente extendida en cerros ondulantes, abierta en valles, de selvas histéricas, húmeda de aguas y lágrimas, retorcida en nudos, abismos y cañones, tierra bordada de oro, bañada en mares y en sangre exhausta, seca.
Esa es la cuna que profanamos los inconscientes de tu naturaleza generosa y magnánima. Los que insultamos tu nombre asesinando, robando, mintiendo, y desconociendo tu vientre infinito, donde todos cabemos.
No creo en el tiempo, recurso de emergencia para dividir los tramos de historia. En cambio sí creo en este preciso momento, desprovisto de pasado y de futuro, en el que experimento el vivo impulso de perdonar lo imperdonable para tener la autoridad moral de decirte a ti, Colombia, que nos perdones.
Muchos lo pedimos con el corazón palpitando entre las manos porque se nos cansó dentro del pecho, de tanto latir encerrado en un calabozo de odio.
Creo en ese momento eterno donde la insignificancia de la guerra se revela simple y sencillamente, porque no hay más verdad que el arrojo de sentarse a la mesa indefenso, con el pecho descubierto y mirando al supuesto enemigo con la sinceridad de un niño para decirle limpiamente, "vivamos por fin en paz".
Perdónanos entonces por nuestro desvarío, por no estar a la altura de tus abrazos, por no dar la talla de tu hermosura.
Perdónanos por no habernos cansado de dolernos los unos a los otros.
Es hora Colombia, de que así sea.


CARNETS 

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