Algunos bogotanos dejaron de mercar en la tradicional tienda de barrio y decidieron ir a las centrales de abastecimiento para rescatar los alimentos que todavía están buenos y se refunden entre los descompuestos.
Se acercan a las centrales de abastecimiento para encontrar, entre los desperdicios de todo tipo de frutas y verduras estropeadas o dañadas, una manzana que todavía sirva para una ensalada, o una papa que mejore el sabor de sus sancochos.
'Alimentos de segunda'
Luego de que los camiones hayan surtido a las bodegas, los encargados de los locales seleccionan qué les sirve y qué no. Luego desechan lo que está en estado de descomposición. Allí llegan los ahorrativos, armados de sus bolsas, canastas y carritos, a mercar como en cualquier tienda de abarrotes. Los 'compradores' hacen otro proceso de selección: se sientan en el suelo, huelen, tocan y sacuden los productos, para llevarlos a su casa o para revenderlos.
Así trabaja 'El Chamo', como se hace llamar uno de los negociantes de los 'mercados de segunda', desde hace 34 años en Corabastos.
Junto a su esposa Aidé Martínez, 'El Chamo' -cuyo verdadero nombre prefiere no revelárselo a nadie- recoge los sobrantes de cada uno de los locales (generalmente tomates, pepinos y pimentones), los escoge en medio del fresco bagazo, rescata lo que puede comercializar y lo deja como de primera.
Puede ganar al día hasta 70 mil pesos de lo que recicla de la calle.
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