“Ellos se me acercaron como a darme la mano, a saludarme, pero cuando ya estaban cerquita los tres tipos me mostraron armas y me dijeron que yo qué me estaba robando. Luego me empezaron a pegar patadas, rodillazos y ‘cachazos’ mientras uno de ellos me gritaba ‘no se vaya a hacer matar, no se vaya a hacer matar’”, le narró Bernal a Diario MÍO.
Y continuó con su relato: “Me metieron entre el carro y como yo tenía la cabeza vendada con unos gorros de lana y con la ruana, no sentía los golpes. Cogieron la avenida Suba y ahí adelante de un caño me bajaron. Me iban a engatillar. Esa era la orden que tenían. Pero como había un carro que estaba cerca, uno de ellos le gritó al otro: ‘no lo vaya a hacer que nos están mirando’. Entonces me cogieron y me botaron por encima del muro ahí en el caño. Yo caí y quedé enredado en un morro de pasto y como pude, me salí arrastrando para el almacén. Cuando llegué allá ya estaba la Policía y estaba el roto”, contó el vigilante, quien cuida ese sector desde hace 2 años. Bernal, recuerda que el carro en el que lo echaron era un vehículo de color gris y atrás había un carro rojo que era como un Monza. Los hombres que lo intimidaron, según él, eran de acento valluno y no sobrepasaban los 35 años. Fueron los 10 minutos más largos de su vida, le dijo anoche a Diario MÍO el vigilante, quien estuvo retenido por los ‘pillos’.
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