Antes de disponerse a vender, los libreros de la Avenida Jiménez con carrera Décima deben limpiar todas las mañanas los alrededores de sus locales. El sector se ha convertido en un gran baño público a la intemperie y el olor que expele es muy fuerte. (Vea acá más noticias de Bogotá)
A estos afectados se suman los taxistas, lustradores de zapatos, vendedores informales y todas las personas cuyos trabajos se desarrollan en las calles de Bogotá y deben acudir a centros comerciales, restaurantes en donde les cobran desde 500 pesos o, en el peor de los casos, no tienen otra opción que atender sus urgencias en plena vía pública.
Sin embargo, esa céntrica zona es una de las tantas afectadas en toda la ciudad. Según un estudio realizado por el concejal Orlando Castañeda, la población expuesta a la falta de baños públicos es de dos millones 30 mil personas, quienes sólo tienen una oferta de ocho baños públicos de 36, administrados por el Instituto Distrital para la Protección a la Niñez y a la Juventud (Idipron).
La totalidad se encuentra en dos portales de TransMilenio (el de la 80 y Suba) y en cinco SuperCades (Américas, Bosa, Suba, Calle 13 y NQS con 26).
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