Hace 14 años, en la Plaza de Cayzedo y en la ciclovía de la calle novena, se instaló el vagón de un tren ligero donado por el Gobierno sueco. Para resolver la curiosidad de los caleños que se asomaban por los ventanales, funcionarios de Metrocali ponían a rodar una casetera para que vieran cómo funcionaba.
La ciudad estuvo subida al proyecto del tren ligero, que incluía un túnel por la Plaza de Cayzedo, hasta el año 2000, a partir del 2001 se bajó de él y se subió al de los buses articulados.
“El Presidente Andrés Pastrana me presionó. Estábamos para segunda fase, me llamó como en julio del 2000 y me dijo: Alcalde, le voy a ayudar con unas obras que usted necesita, le doy una plata, pero por favor desmóntese del tren ligero. Le contesté: Yo no hago eso”, recuerda el entonces alcalde de Cali, Ricardo Cobo.
“Lo que más le conviene a Cali es un metro ligero y no el sistema de buses articulados”, dijo hace 14 años Sonia Villamizar, la entonces presidenta de Metrocali, cuando entregó recuperada la antigua estación del ferrocarril donde hoy funcionan las oficinas de la entidad.
La asesoría para la estructuración del sistema integrado de transporte masivo de Cali se le encargó a la Unión Temporal Shoroders-Corfivalle que trabajó junto a Planeación Nacional, el ministerio de Hacienda y Metrocali.
En la fase 0 debía evaluar y analizar las alternativas tecnológicas de transporte masivo que ofrecían el tren ligero, los buses articulados y el tranvía. Cada propuesta debía contemplar la integración física, operativa, y tarifaria y asegurar la cobertura máxima de la demanda, con niveles óptimos de servicios. El que quedó descartado fue el tranvía.
“Teníamos los diseños y teníamos el túnel que era de 1,7 kilómetros entre la calle 25 y la Plaza de Cayzedo, ahí era la estación central, era absolutamente espectacular, y los trenes de cercanías arrancaban de Acopi hacia Yumbo y de las universidades hacia Jamundí. Era un sistema integrado”, dice el exalcalde Cobo.
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