Poco a poco, el gigante de concreto –que estuvo detenido en el tiempo durante dos años– se transforma. La decisión del Tribunal Administrativo de Cundinamarca para que continuara la construcción del parque Bicentenario (calle 26, entre carreras 5.ª y 7.ª) le puso a fin a una disputa del Distrito con un grupo de ciudadanos, según el cual la obra atentaba contra su vecino de 114 años: el parque de la Independencia.
En junio terminará la construcción del esqueleto del Bicentenario y comenzará un año y medio de trabajos para que en la parte superior resurja el espacio verde que había desaparecido cuando se construyó la calle 26, en 1949.
En entrevista con EL TIEMPO, Giancarlo Mazzanti, el arquitecto que concibió la intervención urbanística, habla del proyecto y de las lecciones que dejó el pleito.
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