No solo quedó claro el poder con el que el Presidente y su coalición cuentan (una mayoría calificada en ambas cámaras: 175 de 266 bancas), sino también el de su principal contradictor, el uribismo, el único que votó por el candidato que apoyaba el expresidente Gaviria, Gilberto Rendón: 38 votos.
El poder de la coalición de Gobierno en Cámara y Senado podría ser muy superior al de la votación obtenida por Maya, inclusive, pues apenas asistieron a la sesión del Congreso 227 de sus 266 integrantes. El Polo, principal fuerza de izquierda (con 8 miembros) votó en blanco. La Alianza Verde se dividió.Santos y Gaviria, quienes hace apenas un par de meses se convirtieron en grandes aliados para la reelección presidencial, entraron las últimas semanas en una contienda declarada por la Contraloría, la cual los llevó a cierto distanciamiento.
Los dos líderes son viejos aliados. Fue Gaviria quien, como Presidente (1990-1994), llevó por primera vez a Santos al gabinete ministerial, al nombrarlo en la cartera de Comercio Exterior. Y también en su Gobierno fue Designado a la Presidencia, cargo equiparable a la actual Vicepresidencia, cuyo papel principal era reemplazar al Jefe del Estado en sus ausencias temporales o definitivas.No hay una hipótesis clara sobre las razones que llevaron a Gaviria a asumir como asunto de honor su apoyo a un candidato que, inclusive, para muchos era desconocido. Algunos decían que podría haber estado jugando a quedarse con esa cuota de poder para proteger la designación de su hijo, Simón, quien se estrena en el Ejecutivo.
En cambio, la posición de Santos, para oponerse a Rendón, sí era más clara: no permitir la llegada del uribismo a ese órgano de control.
Aunque desde el pasado fin de semana se sabía que Maya ganaba terreno por el respaldo que le daban el Gobierno y mayoritariamente los partidos de la coalición, Gaviria se empeñó en probar la fidelidad de su bancada liberal hasta este martes en la mañana.
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