Un estudio del Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad Nacional (OBSAN) halló que alrededor de un 25 por ciento de los niños y un 20 por ciento de las niñas tienen sobrepeso.
Aunque esto puede combatirse con actividad física y una alimentación sana es más difícil en la medida en que no se creen buenos hábitos desde la infancia, para que tengan disciplina en la adultez.
A unos padres ocupados, con trabajos de más de ocho horas les queda muy difícil controlar lo que sus hijos comen, así que los pequeños no solo pasan horas jugando videojuegos, sino que también tienen a la mano la nevera cuando tienen hambre, y cuando no la tienen.
Estos hábitos son aún más difíciles de contrarrestar cuando estos niños crecen y obtienen empleos exigentes, como los que sus padres tuvieron. Como resultado, uno de cada 10 bogotanos es obeso, de acuerdo con una investigación de la Universidad Nacional, lo que incrementa el riesgo de enfermedades cardiacas, hipertensión y diabetes e incluso puede provocar la muerte.
Esto, combinado con el sedentarismo, es un coctel muy peligroso. La Encuesta Nacional de Salud hecha por el Ministerio de Protección Social en el 2007 reveló que menos del 16 por ciento de las personas entre los 18 y los 69 años hace alguna actividad física ligera con frecuencia (mínimo tres veces a la semana) y que apenas el 23 por ciento hace alguna actividad vigorosa.
Pero la obesidad y el sobrepeso no son los únicos problemas que acarrea el exceso de tiempo frente al escritorio, pues también son comunes enfermedades osteomusculares como el síndrome del túnel del carpo, la tendinitis y el síndrome del hombro doloroso, producto de movimientos repetitivos que no aprovechan el rango completo de movimiento de las articulaciones. Así que, es hora de pensar en cómo cambiar la rutina.
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