EL TIEMPO se contactó con la Fiscalía, entidad encargada de las URI, pero al cierre de esta edición no ha recibido respuesta sobre las acciones que se tomarán para solucionar la situación de la que se quejan los residentes.
En un recorrido que realizó EL TIEMPO por la zona se constató que no todos los capturados permanecen esposados. En cambio, un numeroso grupo de policías custodia a los detenidos, que están divididos en varios sectores del parque.
“Por como los tienen amarrados, parece que fueran animales. La ciudad está muy sucia, y en vez de tenerlos ahí deberían ponerlos a barrer las calles o a hacer algo”, propuso Luis Albancando, habitante del barrio.
Según relató otra de las habitantes, quien prefirió no revelar su nombre, la situación ha sido constante, solo que ahora, con la instalación de carpas sobre las zonas verdes, es más visible la estancia de los presuntos delincuentes.
Pero no todos ven con malos ojos esta situación. Para Ruth, una vendedora informal de la zona, cuando las familias de los detenidos llegan a visitarlos le compran sus productos.
“A mí se me mejoraron las ventas, porque les llevan tinto, bebidas calientes o empanadas, y todo eso lo vendo yo”, sostuvo.
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